Nuestro bipedismo nos permite tener una independencia absoluta de nuestras extremidades inferiores y superiores, por lo que nuestra estructura ósea y muscular nos condiciona en cada uno de los movimientos. En el método BAPNE desarrollamos una disociación de las extremidades inferiores, superiores y del lenguaje, de manera que cada una de ellas es completamente independiente de la otra. Para ello, nuestro cuerpo humano ha evolucionado de manera que nuestra columna vertebral y la orientación del "foramen magnum" nos he permitido estar erguidos.


 

La posición del "foramen magnum" condicionó muchísimo la posición bípeda, permitiendo así una independencia psicomotora de las extremidades superiores. En los antropomorfos, el "foramen magnum" está situado en una posición más trasera en la base del cráneo y se orienta más hacia atrás, debido a que la cabeza se sitúa al extremo de una columna vertebral dispuesta diagonalmente en la marcha cuadrúpeda.

 

 

 

 

La morfología de las manos y los pies, también delata muchos hábitos y cambios anatómicos. Los monos antropomorfos, carecen de habilidad en la manipulación de objetos debido a que las falanges de sus manos y sus pies (largas y curvadas), están adaptadas a la braquiación. La yema de su dedo gordo está muy alejada de las del resto de los dedos. En el ser humano, las manos han perdido esa capacidad prensil a favor de la pinza de precisión, y encuanto a los pies también han ido modificado su morfología, especializándose en la marcha bípeda.

 

 

 

 

     
     

 

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